La autocertificación es el proceso más rápido y sencillo para efectuar el famoso marcado CE de los productos que puede producir tu empresa. Hoy te vamos a explicar cómo y en qué casos vas a poder utilizar este método, así que estate muy atento, ¡Empezamos!

¿Qué es la autocertificación?

La autocertificación, o también Control Interno de la Producción, es una forma de certificación que podamos usar, siempre y cuando nos lo permitan las Directivas que regulan nuestro producto.

En el caso de que no requiramos un organismo o un tercer intermediario para realizar tareas de evaluación de conformidad, tendremos abierta la vía de la autocertificación.

Cómo realizar la autocertificación

Sin embargo, nuestro trabajo no ha terminado aquí. A pesar de que no dependamos de un tercero, tendremos que seguir garantizando que nuestro producto cumple con los requisitos esenciales fijado en la Directiva que se aplique a nuestro equipo, así como los requisitos de calidad correspondientes.

La parte mala de todo esto es que toda la documentación pertinente que tendrían que realizar los Organismos Notificados que intervienen en un proceso de certificación normal, la tendremos que disponer nosotros.

Esto es: informes de los ensayos según la norma, información sobre el sistema de calidad que tenemos implantado, etc.

Normalmente, para llevar a cabo todos estos informes, necesitaremos realizar este tipo de pruebas en unas instalaciones y laboratorios adecuados, bien en nuestro sitio de trabajo o contratando dicho servicio.

Certificación VS. Autocertificación

Como hemos visto, hay algunas cosas a favor y en contra de la certificación frente a la autocertificación. Escoger una opción u otra va a depender de nuestro contexto empresarial:

  • Rapidez: Al no depender de organismos administrativos, podremos realizar este proceso de manera mucho más sencilla y sin complicaciones.
  • Papeleo: Todo esos trámites administrativos que tenían que llevar a cabo en concepto de evaluación otras persona, lo tendremos que realizar por nuestra propia cuenta. Además, llevar a cabo los ensayos y las pruebas en laboratorios e instalaciones adecuadas, corre por nuestra cuenta.
  • Requisitos: Existen varias medidas de aseguramiento que deberemos de seguir para realizar el proceso de autocertificación: criterios de calidad, normas a seguir, expedientes…, y todos tendrán que estar formulados conforme a unos requisitos de la administración. Si no lo hacemos, podremos incurrir en demoras y retrasos y no podremos certificar y comercializar a tiempo nuestro producto.

Esperamos que ahora tengas más claro qué es la autocertificación y que ahora la puedas aplicar a tus futuros productos para tu empresa.

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